sábado, 8 de octubre de 2011

Octubre rojo

El año 1917 fue un año de gran importancia a nivel mundial, sobre todo el mes de octubre. Año clave en la Revolución Rusa y sobre todo un mes, octubre. Este acontecimiento histórico es conocido como “octubre rojo“, un mes donde se da comienzo a la revolución social que culminaría con el ascenso al poder  del nuevo régimen, una ideología que luego particionaría al mundo en dos, siendo ésta el comunismo.


En este caso no analizaremos toda la Revolución Rusa ya que sería un artículo interminable, pero sí la iremos desarrollando en partes, debiendo comenzar por el famoso octubre rojo, que llevaría a Lenin al poder de la Rusia post-zarista, ahora conocida como U.R.S.S. (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas).

Para llegar a octubre, debemos remontarnos un mes antes, cuando en septiembre de ese mismo año se enfrentan dos sectores poderosos de Rusia. Por un lado los millones que se deciden por la defensa nacional, liderados por el general Kornílov, quien intentó interrumpir el proceso revolucionario y la instauración de un régimen del estilo bonapartista. Una acción suya del 25 de agosto de 1917, dirigiendo una división de cosacos hacia Petrogrado fortaleció a los revolucionarios que luego del hecho tenían temor al advenimiento de una dictadura.

Por otro lado encontramos a quienes defienden la revolución política, aprovechando el derrocamiento de los zares. El líder de este sector era el dirigente moderado Kerenski, quien fue el líder de la fase entre la revolución de febrero y la posterior revolución bolchevique de octubre. Pero detrás de estos carismáticos hombres y líderes, surgía un tercer sector en discordia no tomado en cuenta aún, liderado por Lenin.


En ese momento, Lenin está completamente decidido a hacerse con el poder y desde allí realizar una revolución social. Basándonos en el Marxismo, luego de la caída del capitalismo vendría la revolución social y desde allí se instauraría la Dictadura del Proletariado, organismo que dirigirá el Estado hasta que éste desaparezca por completo y se llegara así al famoso comunismo.

Pero Lenin tenía en cuenta dos fenómenos antes de realizar esta acción que parecería descabellada. Primero, que ya se estaba gestando un cierto estado de proletariado al no existir el poder político fuerte y dominante. Esto debido a la realización del llamamiento del Soviet de Petrogrado en febrero, que permitió cubrir al país de comités y sindicatos, conformados en su inmensa mayoría por obreros y soldados emancipados del poder militar.


Por otro lado encontramos la disolución de la derecha militar luego de la captura de Kornílov. Este será un desencadenante muy importante en octubre cuando se realice la revolución esperada, dado que los cosacos se negarían a disparar, por la indiferencia de lo que pudiese ocurrir con el gobierno de Kerenski (foto), responsable de la detención del caudillo de los cosacos mencionado anteriormente.

Esta reacción derechista hace que el gobierno de Kerenski deba hacer un llamado a todas las fuerzas populares para oponerse a la misma. Se incluyen éste a los bolcheviques que hasta ese entonces militaban en la clandestinidad. Aquí Lenin muy observador, se da cuenta inmediatamente que sin el apoyo militar el gobierno no podría repeler un levantamiento popular como el del mes de julio, antecesor a éste.

Así es como el líder se dirige directamente a Petrogrado el 9 de octubre y tras una reunión en el comité central bolchevique se aprueba por ocho votos a dos preparar la insurrección armada. Pese a las tentativas de evitarla de quienes se opusieron, es decir Kaménev y Zinóviev, la fuerte personalidad de mando de Lenin llevaría a que no sean tomadas en cuenta.

Así llegamos a la noche del 24 de octubre cuando Lenin se instala en el Instituto Smonly, sede central de los bolcheviques desde donde dirigiría las operaciones. Operaciones que se llevarían a cabo el 25 de octubre, cuando las fuerzas bolcheviques ocupan los puntos estratégicos de la capital (Petrogrado) mientras que el acorazado Aurora apunta sus cañones hacia la sede del gobierno, en ese momento en el Palacio de Invierno.

Un gobierno que estaba reunido allí pero sin los militares, más interesados en la caída del gobierno de Kerenski que en apoyarlo. Incluso las fuerzas de guarnición hacen caso omiso a su llamado por lo que el máximo referente del gobierno huye, quedando como victoriosos los pertenecientes al soviet de Petrogrado.

Ahora cabe aclarar una cosa. La consigna revolucionaria era “todo el poder para los soviets“, perteneciendo sus integrantes a diferentes sectores. Pero luego de tomado el control de la ciudad, no todos controlarán la situación, sino que será uno de ellos, el sector de los bolcheviques, liderados por Lenin, sin negar obviamente a otras personalidades. Los restantes sectores son los mencheviques y los social-revolucionarios.

Así instaura un primer gobierno de “comisarios del pueblo“, siendo Lenin el presidente del mismo, pero nombrando secretarios para cada uno de los hoy llamados “ministerios”. Así encontramos por ejemplo a León Trotsky, mano derecha del líder y comisario de Asuntos Exteriores, a Lunacharski en Educación Nacional y a una figura que cobrará gran importancia en el futuro, Joseph Stalin liderando el Comisariado de Nacionalidades.

Así vemos como desde febrero de 1917 se ha ido gestando, con diversas revueltas, la toma del poder a mano de los revolucionarios, quienes lo lograrían finalmente en octubre, mes donde no encontramos un día más importante que otro y por eso se toma íntegramente para denominar el acontecimiento. Un hecho que tendría como ganadores a los bolcheviques, quienes liderados por Lenin llevarían a la instauración de un nuevo régimen que no culminaría sino, hasta 1991 con la Perestroika de Gorbachov.

Mucho más hay para contar sobre la Revolución Rusa pero lo haremos paulatinamente. El famoso octubre rojo era la prioridad de hoy por ser el acontecimiento de mayor trascendencia en todo el proceso desde la caída de los Zares