miércoles, 8 de diciembre de 2010

Un futuro no tan lejano

Hace ya mucho que cayó en mis manos un libro del que no tenia constancia y que marcaría mi vida. Porque se convirtió en uno de mis libros favoritos y cambió el modo en el que concebía el mundo.

Este libro es 1984, de George Orwell y creo que debería ser de obligada lectura. Porque lo que en él se narra, es la sociedad a la que nos encaminamos. He encontrado la película que mas tarde se haría, la dejo para los curiosos.







Este libro, escrito en 1947, narra el futuro que el autor previa con los acontecimientos de su tiempo. En  la época narrada el mundo se divide en tres superpotencias (Eurasia, Estasia y Oceania) que son aliadas y enemigas entre ellos a voluntad de los dictadores que las gobiernan.

En Oceanía vive nuestro protagonista y nos cuenta como se compone su mundo. Existen  varios ministerios:


El Ministerio del Amor (Minimor) se ocupa de administrar los castigos y la tortura, el  Ministerio de la Paz (Minipax) se encarga de asuntos relacionados con la guerra y se esfuerza para lograr que la contienda sea permanente  (Si hay guerra con otros países, el país está en paz consigo mismo, ya que hay menos revueltas sociales cuando el odio y el miedo se pueden enfocar hacia fuera, como señala la psicología social).
El Ministerio de la Abundancia (Minindancia) se encarga de los asuntos relacionados con la economía y de conseguir que la gente viva siempre al borde de la subsistencia mediante un duro racionamiento.
El Ministerio de la Verdad (Miniver) se dedica a manipular o destruir los documentos históricos de todo tipo (incluyendo fotografías, libros y periódicos), para conseguir que las evidencias del pasado coincidan con la versión oficial de la historia, mantenida por el Estado.

En este último ministerio, trabaja afanosamente nuestro protagonista, recortando periódicos y destruyendo "lo que no conviene".

Una de las cosas que mas me llamaron la atención cuando lo ley es el concepto "doble - pensar", el propio Orwell lo definió como:

El poder, la facultad de sostener dos opiniones contradictorias simultáneamente, dos creencias contrarias albergadas a la vez en la mente. El intelectual del Partido sabe en qué dirección han de ser alterados sus recuerdos; por tanto, sabe que está trucando la realidad; pero al mismo tiempo se satisface a sí mismo por medio del ejercicio del doblepensar en el sentido de que la realidad no queda violada. Este proceso ha de ser consciente, pues, si no, no se verificaría con la suficiente precisión, pero también tiene que ser inconsciente para que no deje un sentimiento de falsedad y, por tanto, de culpabilidad. El doblepensar está arraigado en el corazón mismo del Ingsoc, ya que el acto esencial del Partido es el empleo del engaño consciente, conservando a la vez la firmeza de propósito que caracteriza a la auténtica honradez. Decir mentiras a la vez que se cree sinceramente en ellas, olvidar todo hecho que no convenga recordar, y luego, cuando vuelva a ser necesario, sacarlo del olvido sólo por el tiempo que convenga, negar la existencia de la realidad objetiva sin dejar ni por un momento de saber que existe esa realidad que se niega... todo esto es indispensable. Incluso para usar la palabra doblepensar es preciso emplear el doblepensar. Porque para usar la palabra se admite que se están haciendo trampas con la realidad. Mediante un nuevo acto de doblepensar se borra este conocimiento; y así indefinidamente, manteniéndose la mentira siempre unos pasos delante de la verdad. En definitiva, gracias al doblepensar ha sido capaz el Partido —y seguirá siéndolo durante miles de años— de parar el curso de la Historia

 Otro de los detalles significativos que aparecen es la de un ser omnipresente, nunca se le ve en publico, pero es quien manda. Este personaje controla todo y a todos mediante las televisiones de casa y que todo el mundo tiene que tener encendidas y mediante cámaras y micrófonos ocultos por las calles. Todo el mundo le conoce como "Gran Hermano" (de ahí el nombre del popular show).

No quiero desvelar la trama, así que animo a todo el mundo a que lea el libro (o vea la película, aunque es mucho mejor el libro) y reflexione.